La mejor oración para hablar con Dios.

Amado Dios, quiero alejarme de mis afanes y preocupaciones por un instante, para tener un encuentro especial contigo y expresarte lo que estoy viviendo, los problemas que estoy librando y todo aquello que me aflige, pero antes de empezar debo ser agradecido, pues Tú me das el regalo de la vida y a través de ella puedo luchar cada día para alcanzar el bienestar que anhelo para mí y para mi familia.




Sé que cada cosa que pasa es por un propósito divino, pero ahora más que nunca siento que ya no puedo más, que las fuerzas me faltan y que por más que me esfuerzo, mis aflicciones no encuentran fin.

Ya no quiero luchar solo en mis fuerzas y es por eso que en esta oración quiero depositar mi vida y mis necesidades en tus manos, por favor muéstrame la puerta final de la carrera que estoy viviendo, sáname, socórreme y permíteme salir adelante.

Señor, Te pido que me ilumines y me ayudes a reorientar mi vida, principalmente en aquellas situaciones que me atormentan. Por favor pasa tu mano misericordiosa sobre todos mis asuntos pendientes y concédeme una vida feliz y abundante en salud, dinero, amor y bienestar.

Por favor sana toda enfermedad, ayúdame a saldar mis deudas, permíteme solucionar las diferencias con mis enemigos y concédeme la gracia de alcanzar aquel milagro por el que tanto he orado.

Tú me conoces mejor que nadie y sabes que deseo un cambio profundo en mi vida, te suplico que me colmes de tu fuerza y tu luz, pues solo así podré actuar de manera serena y coherente.

Amado Dios, gracias por escuchar mi oración. No me despido, pues de aquí en adelante seguiré caminando contigo. Por favor bendice a mi familia y a todas las personas que son importantes en mi vida, danos tu bendición hasta que sobreabunde y concédenos la gracias de vivir rodeados de amor, gozo, paz, propósito y bienestar, Amén.


Hacer esta bella oración te permitirá acercarte a Dios para poner tu vida, tus anhelos, tus problemas y tus necesidades en sus poderosas manos. La bondad de Dios es infinita y Él responde a las oraciones sinceras que nacen del corazón esperanzado.


Confía, no mires hacia atrás con decepción, ni hacia delante con miedo. Mejor pon tu vida en las manos de Dios y vive tu presente con fe y alegría.