Amado Dios, He decido hacer una pequeña pausa en mi día, para acercarme a
ti en oración, así como oro como David en medio de su angustia. Hoy elevo mi
voz desde lo más profundo de mi corazón, y clamo a Ti con la urgencia de
quien necesita un milagro, no mañana, no más tarde, sino ahora, Señor.
