Hermosa oración para el 31 de marzo.

Amado Dios, hoy cuando el mes de marzo está llegando a su fin, me acerco hasta ti, con un corazón lleno de alegría y un alma desbordante de fidelidad para darte gracias por todo tu amor y tus hermosas bendiciones.




Gracias porque durante cada uno de los días del mes de marzo pude sentir tu presencia en mi vida, en mi hogar y también en la vida de las personas que amo. Gracias por protegernos, por haber guiado nuestros pasos, gracias por las alegrías y gracias también por las pruebas que nos hicieron crecer para ser más fuertes y más sabios.

Hoy lleno de esperanza y seguro de que mi oración es escuchada, te entrego este nuevo día y desde ahora pongo en tus manos el mes abril que está a punto de llegar.

Por favor se mi guía, mi amparo y me refugio. Por favor mira mi vida y la vida de las personas que amo, ilumina con tu resplandeciente luz toda oscuridad, cúbrenos con tu poderoso manto y susúrranos palabras de sabiduría para poder cumplir con nuestras obligaciones de la mejor manera posible.

Ayúdanos a alcanzar nuestros sueños y grandes anhelos, ayúdanos a mantener la alegría y el buen ánimo, permite que se derrumben los muros de la tristeza y las injusticias y bríndanos el sustento diario de espíritu, cuerpo y corazón.

Te pido también por todos aquellos que hoy sufren, tienen necesidades o superan alguna enfermedad. Por favor que sea tu paz con cada uno de nosotros y que tu espíritu nos de fuerza para salir adelante superando cualquier obstáculo.

Amado Dios, hoy cuando marzo está a punto de terminar, me acerco hasta ti para poner mi vida y la vida de mi familia en tus manos. Por favor cólmanos cada día de entendimiento y haz que nuestra existencia esté llena de tu amor, tu fuerza y tus hermosas bendiciones, Amén.


Hacer esta oración con gratitud, esperanza y fe te permitirá acercarte a Dios, agradecerle por sus bendiciones y su compañía durante el mes de marzo y pedirle que sea el guiando tus pasos y protegiendo tu vida y la vida de los tuyos en el nuevo mes de abril.


Confía, Dios te ama y siempre escucha tu oración. Pon tu vida y tus ilusiones en sus manos y Él te llevará por sendas de dicha y bienestar.