Hoy Dios te dice: vuelve a intentarlo.

Amado hijo, amada hija, muchas de las cosas del mundo existen en dualidad, para el día está la noche, para el frío está el calor, para la sal está el dulce y para el triunfo está la derrota. Hoy yo quiero tocar tu mente y tu corazón, para que en la derrota no solo veas las dificultades y las tristezas, sino la gran bendición que puede estar aguardando.



Es probable que alguna puerta se haya cerrado, pero yo estoy aquí contigo abriendo nuevas puertas para tu bienestar y tu realización: POR FAVOR NO TE RINDAS.

Hoy te pido que sigas adelante en el camino de tus sueños, pues aun en tu debilidad, yo estaré caminando junto a ti y nunca te fallaré, en la angustia te sostendré, en la duda te iluminaré y de todo enemigo te defenderé.

Cuando te entregues completamente a mí, todas las cosas se irán resolviendo con paz y naturalidad. No te frustres, ni tampoco ores cómo exigiéndome; recuerda que mis planes son perfectos y que yo tengo un gran propósito para tu vida.

Todo lo bueno requiere un poco de tiempo y esfuerzo; entrega lo mejor de ti y siembra con fe la semilla. Yo te ayudaré a discernir entre lo que te conviene y lo que no, derribaré los obstáculos que impiden tu gran bendición y ya verás que dentro de muy poco podrás alzar una abundante cosecha.

Ten fe, cree y sigue confiando, pues a donde vayas yo siempre estaré ahí para ayudarte, sabré cuidar de ti, de todos tus seres queridos y derramaré sobre sus vidas una generosa lluvia de salud, milagros, realización y bienestar.

POR FAVOR NO TE RINDAS, pues yo soy tu Dios y hoy te estoy regalando la oportunidad de comenzar nuevamente. Yo soy el que hace todo posible y quiero verte triunfar, te prometo que muy pronto dirás "no fue fácil, pero me puse en pie y con la ayuda de Dios alcancé todos mis sueños", Amén.


Esta hermosa reflexión es una invitación a dar lo mejor de ti y seguir adelante. No importa que hayas caído, levántate con más ganas pues Dios te ama, Él está contigo y te dará la victoria.


Tus sueños no tienen fecha de caducidad, levántate, da lo mejor de ti y avanza con firmeza al futuro glorioso que Dios tiene especialmente para ti.