Carta de Dios para una persona preocupada.

Amado hijo, amada hija, esta carta hoy está llegando hoy hasta tu vida porque en ellas hay unas palabras de fuerza e inspiración que tú necesitas recordar. En la vida hay días de calma y días de desasosiego, pero hoy quiero que sepas que yo te amo y que estaré siempre a tu lado cuidando de ti y guiando tus pasos hacia los más bellos destinos.




Es posible que hoy estés atravesando por algunas preocupaciones, pero por favor confía en mí, pues mis planes son perfectos y si hoy estás en medio de una dificultad es porque desde ahí vas a florecer y alcanzar grandes bendiciones.

Esfuérzate por dar a cada instante lo mejor de ti y no permitas que las cargas innecesarias te impidan avanzar. Libera tu vida del peso del rencor, de los recuerdos tristes del pasado, de las malas compañías y no te distraigas de lo fundamental, pues yo te he creado con cientos de talentos que te permitirán salir victorioso frente a cualquier situación.

No dejes que la desilusión se apodere de tu vida y si sientes que tu cuerpo está cansado, reposa en mí, pues yo seré campo de verdes prados y agua viva de renuevo y bendición.

Y aunque los problemas parezcan imposibles de solucionar, por favor no pierdas tu fe y confía, pues en las más grandes pruebas es donde suceden los más grandes milagros. Sigue trabajando con determinación y arando tus campos con voluntad, pues la semilla que siembras hoy, será tu abundante cosecha de mañana.

Yo soy Dios y conozco tu vida, tus anhelos, tus necesidades y en mí encontrarás fortaleza para salir adelante. Por favor ya no mires las puertas cerradas atrás de ti, pues te perderás las puertas que estoy abriendo para tu gloria; da cada día lo mejor de ti, pues los tiempos buenos ya van a llegar y tu milagro ya tiene fecha y hora en el calendario, Amén.


Dios ha visto tu vida, tus necesidades y tus preocupaciones y Él tiene hoy unas palabras de fuerza e inspiración especialmente para ti. Sigue adelante con fe y recuerda que por más difícil que parezca el camino, Dios nunca te abandonará.


Confía, pues el amor de Dios es infinito y Él te ayudará a salir adelante, derribando obstáculos, construyendo puentes y llevándote por caminos de calma, bienestar y bendición, Amén.