Oración para el martes 28 de junio de 2022.

Amado Dios, hoy me presento ante Ti para darte las gracias porque me has dado un nuevo día de vida para poder salir adelante y realizar todos mis proyectos. Señor, Tú eres mi tierra firme, mi refugio y mi fortaleza; si Tú estás conmigo de nada voy a temer, pues confío plenamente en Ti y en tus designios.




Padre eterno, te pido que en este nuevo día seas Tú renovándome y sosteniéndome. Por favor tómame de la mano y orienta mi destino por caminos de victoria y regocijo.

Decididamente pongo todos mis anhelos y mis ilusiones en tus manos, pues Tú eres mi pastor y contigo nada me faltará.

Te pido también amado Dios, que mires mi vida y mis necesidades. Tú mejor que nadie conoces mis alegrías, mis ilusiones y también mis angustias. Por favor cúbreme con tu hermoso manto de luz y de amor y susurra a mi oído palabras de fe y sabiduría, para poder tomar buenas decisiones y acercarme a mis sueños.

Señor, te suplico que bendigas mi vida y la vida de mi familia. Cólmanos de tu amor, de tu ímpetu y de tu paz, ayúdanos a cumplir con nuestras obligaciones de la mejor manera posible, protégenos de todo mal y del enemigo mal intencionado y permítenos regresar a nuestro hogar en la noche con la satisfacción del deber cumplido.

Amado Dios, Tú eres mi fuerza y también mi esperanza, es por eso que aun en medio de la más violenta de las tormentas, yo no me rindo y confío en que después de la oscuridad, vendrán nuevos y soleados amaneceres.

Tú eres mi guía y el tranquilo valle de agua fresca donde sació mi sed. Por favor acompáñame en este y cada día de mi vida y nunca te apartes de mí lado, porque a cada instante necesito más de Ti, Amén.


Hacer esta oración con muchísima fe y alegría te permitirá acercarte a Dios para darle gracias por cada una de las bendiciones que te ha dado y por todos los hermosos regalos que están por llegar. Habla con Dios, pon tu vida y tus anhelos en sus manos y Él será dándote maravillosas respuestas.


Confía y sé feliz, pues el amor de Dios no conoce limite y Él será concediéndote las peticiones de tu alma y tu corazón, Amén.

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