Amado Dios, hoy me acerco a Ti con el corazón lleno de reverencia y
gratitud por la vida de mis hijos. Tú me los regalaste, los formaste desde
antes de nacer y los pusiste en mis brazos como una misión sagrada.
Por eso, en este momento los entrego nuevamente en Tus manos, reconociendo
que nadie puede cuidarlos, guiarlos y amarlos mejor que Tú. Que Tu presencia
los envuelva, que Tu luz los cubra y que Tu Espíritu les conceda las
siguientes 7 bendiciones que te pido como indemnidad de tu amor.
Primera bendición: Señor, bendigo la vida de mis hijos con salud, protección
y larga vida. Declaro que sus cuerpos son fuertes, sus mentes están sanas y
sus corazones están en paz. Líbralos de todo peligro, de todo accidente, de
toda enfermedad y de toda trampa que quiera acercarse a ellos.
Segunda bendición: hoy declaro sobre ellos sabiduría, inteligencia y
discernimiento. Que sepan elegir bien, que no se dejen llevar por caminos
que los alejen de Tu voluntad, y que tengan claridad para construir un
futuro firme y bendecido.
Tercera bendición: los cubro con favor, gracia y puertas abiertas. Que donde
vayan encuentren personas que los impulsen, oportunidades que los eleven y
situaciones que los acerquen a sus sueños.
Cuarta bendición: bendigo su vida con provisión, prosperidad y estabilidad.
Que nunca conozcan la escasez, que siempre tengan lo necesario y lo
abundante, y que aprendan a administrar con responsabilidad y gratitud.
Quinta bendición: declaro paz, gozo y equilibrio emocional. Que no vivan
dominados por el miedo, la ansiedad o la tristeza, sino sostenidos por Tu
amor y Tu esperanza.
Sexta bendición: los bendigo con propósito, identidad y dirección divina.
Que descubran quiénes son en Ti y caminen con seguridad hacia el llamado que
Tú les diste.
Séptima bendición: los cubro con amor, fe y relaciones sanas. Que sepan amar
y ser amados, confiar y ser confiables, creer y no rendirse.
Gracias, Dios mío, porque mis hijos no caminan solos. Tú vas delante de
ellos abriendo caminos, detrás de ellos cuidándolos y a su alrededor
protegiéndolos.
Hoy declaro que su futuro está en Tus manos y que ningún plan del enemigo
prevalecerá sobre sus vidas, Amén.
Hacer esta bella oración te permitirá acercarte a Dios para poner en sus
manos la vida de tus hijos e hijas y pedirle al Señor que les conceda
felicidad, salud, triunfos y los más grandes milagros.
Gracias Dios porque yo no puedo estar en todo momento con mis hijos, pero Tú
sí. Por eso te pido que les guardes, les bendigas, les protejas y les guíes
siempre en sus caminos de ida y de regreso al hogar, Amén.
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