Oración para el jueves 15 de febrero.

Amado Dios, en esta mañana me acerco hasta Ti, como es habitual y debido, para darte gracias por el regalo de un nuevo amanecer, por todo tu amor, por tu bondad que no conoce límites y por todas las cosas maravillosas que Tú haces en mi vida.



Es hermoso despertar y sentirse rodeado de tantas y tan hermosas bendiciones; gracias Señor por el hogar que resguardó mi sueño y el sueño de mi familia, gracias por habernos cuidado de los peligros de la noche y por habernos permitido despertar con el pan en nuestra mesa y la ilusión de que con tu compañía, cada día será un día de conquistas y de bienestar.

No quiero empezar este día sin antes ponerlo en tus manos. Amado Padre, en esta mañana te entrego mi vida, la vida de todos mis seres queridos, nuestros sueños, nuestras obligaciones, nuestras preocupaciones y nuestras necesidades.

Por favor toma nuestra mano y guía cada uno de nuestros pasos, te suplico que nos lleves por caminos buenos, de luz y de verdad. Danos sabiduría para resolver las dificultades, valor para enfrentar las injusticias, un corazón noble para comprender a los demás y permítenos ser un humilde instrumento de tu obra.

Te pido también por todas aquellas personas que hoy se despiertan con desilusión y dificultades, con problemas económicos o de salud. Por favor, derrama una lluvia de bendiciones sobre sus vidas y permite que en los corazones del mundo florezcan la paz y la esperanza.

Amado Dios, en este día te pido que permanezcas siempre con nosotros, celebrando nuestras alegrías y dándonos tu resguardo en la tristeza. Te suplico que tu mano poderosa sea rompiendo toda cadena de enfermedad, dolor, ansiedad, depresión, desempleo y que en nuestras vidas haya luz, amor, bienestar y que tus bendiciones sobreabunden, Amén.


Hacer esta oración con devoción, entusiasmo y alegría, te permitirá acercarte a Dios para poner este nuevo día en sus manos y pedirle que te de su luz, su constante guía, bendición y protección y que sea contigo en cada momento y en cada reto.


Dios te ama y Él quiere lo mejor para tu vida. Vive con ilusión y con confianza pues de su mano, los más grandes milagros y los mejores días están por llegar.