Oración para el jueves 7 de noviembre de 2019.

Amado Dios, hoy me acerco hasta Ti con un corazón que desborda de ilusión para darte gracias por regalarme un nuevo día de vida, que sin duda estará lleno de luz y hermosas bendiciones. Gracias por haberme dado tu mano cuando sentía que no podía continuar y gracias por aumentar mi fe, abrigarme con tu manto y hacerme sentir que nunca estoy solo.




Amado Dios, qué hermoso es ser tu hijo y disfrutar de tu bondad; sería imposible dudar de tu amor por mí.

Padre amoroso, me dispongo a vivir este nuevo jueves con entusiasmo y fe. En tus amorosas manos dejo mi vida, la vida de mi familia, todos nuestros sueños, nuestras angustias y también nuestras batallas diarias; ayúdanos y danos tu bendición.

Por favor oriéntanos en nuestras actividades de este día, guíanos en cada paso que demos y en cada decisión que debamos tomar, líbranos siempre de todo mal, no nos permitas tropezar, ni caer y si en algún momento las dudas o la desesperación se quisieran apoderar de nuestra alma, ayúdanos a recordar que Tú estás con nosotros, que tus tiempos son perfectos y que tus planes nunca fallan.

Señor, hoy te entregamos nuestra vida, nuestras actividades y nuestros afanes y desde ahora declaramos que con tu ayuda este será un día de dicha y prosperidad.

Señor misericordioso, en esta oración también quiero pedirte por aquellas personas que están pasando por algún problema o necesidad. Por favor fortalécelos en sus luchas y dales la fe y la sabiduría necesaria para que puedan salir adelante.

Amado Dios, te doy gracias por tu bondad y misericordia. Gracias por escuchar mi oración y en este instante te entrego mi canasta vacía para que Tú la llenes según lo que necesito. Confío en Ti y en tus promesas, te pido que hoy camines conmigo y me guíes con tu luz, Amén.


Hacer esta hermosa oración con fe y devoción te permitirá acercarte a Dios darle gracias por todo su amor y su bondad y pedirle que sea Él protegiendo tu vida, la vida de tu familia y guiándolos por sendas de amor, dicha y prosperidad.


Confía, la bondad de Dios no conoce limite y Él será colmando tu vida de regocijo y concediéndote las peticiones sinceras de tu corazón.