Oración para el lunes 8 de octubre.

Amado Dios, en este lunes me acerco hasta Ti y hoy más que todos los días mi corazón se engrandece de bondad y fortaleza, porque me siento muy feliz por tu amor, por tu paz, por tu presencia y por tus bendiciones. Te amo y siento que nunca quiero fallarte.




Gracias padre celestial por cuidar de mí, de mi familia y por todo aquello que Tú nos brindas sin límite ni reparo: gracias amado Dios por el agua, por el aire, por nuestros alimentos, por la salud y por tus maravillosas promesas.

Gracias también por esta nueva semana. Te pido que pongas tu sagrada luz sobre nosotros y nos cubras con tu bendición. A Ti elevo esta oración para que haya gozo, esperanza y paz en nuestras vidas.

Señor, empieza una nueva semana y hoy yo, lleno de fe y esperanza la pongo en tus manos. Te pido que nos guíes con tu misericordia, nos ampares con tu sabiduría y nos ayudes a cumplir con nuestras obligaciones y actividades de la mejor manera posible.

Por favor tómanos de la mano, ayúdanos a abrir caminos, a multiplicar las alegrías, a restar las tristezas, a alcanzar nuestros anhelos y construir una vida mejor en cada nuevo día. Gracias Padre santo por todo lo que me das, pues Tú mejor que nadie conoces las cosas que necesito y todo me lo entregas en el mejor momento.

Te pido también por aquellos que sufren, que están tristes o que enfrentan enfermedad. Por favor derrama tu bendición sobre el mundo y alivia las penas de esta humanidad que hoy te necesita más que nunca.

Amado Dios, en este instante me lleno de fe en Ti y te doy gracias por escuchar mi oración. Te pido que en esta semana que empieza seas luz en mi mente y sabiduría en cada una de mis decisiones. Abríganos en tu manto y líbranos siempre de todo mal, Amén.


Hacer esta oración con verdadera gratitud, ilusión, esperanza y alegría te permitirá acercarte a Dios para darle gracias por todo su amor y bondad y pedirle que sea Él guiando cada uno de tus pasos y protegiendo tu vida y la vida de tu familia en esta semana que empieza.


Vive con entusiasmo y fe, pues desde ahora tienes una semana de 7 días para alcanzar sueños, labrar tu tierra y sembrar tu semilla, todo con la compañía permanente de Dios.