Oración con el Salmo 121 para protección contra virus y enfermedad.

Amado Dios, hoy me presento ante Ti con un corazón lleno de devoción y esperanza para entregarte mi vida y la vida de mi familia, pues confiamos en tus promesas y sabemos que Tú nos cuidarás en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.




Señor, actualmente el mundo se encuentra atravesando un tiempo de incertidumbre y yo debo confesar que he sentido miedo y me he visto pequeño y vulnerable en medio del caos.

Hoy quiero pedirte que me rodees con tu amor, que me des tu abrazo y que me ayudes a encontrar la paz que mi alma necesita en estos momentos.

Por favor cuida siempre de mí y de mis seres queridos, aleja de nuestros hogares la amenaza del virus y de la pandemia, danos tranquilidad y concédenos la gracia de tener un corazón noble para poder apoyar a los demás y así, ser un humilde instrumento de tu obra.

Te suplico que las familias puedan superar la incertidumbre frente a la salud y el empleo y que en todos los hogares donde hoy hay hambre o necesidad pueda llegar tu mano generosa aprovisionando alimentos y bienestar.

Padre celestial, en esta oración te pido también por los enfermos para que puedan encontrar pronta recuperación y hago una intención especial por los médicos, los auxiliares de la salud, policías, bomberos, comerciantes y por todas aquellas personas que hoy están exponiendo sus vidas para proteger las nuestras.

Amado Dios, hoy hago una oración por el mundo y te pido que tu amor nos acompañe, nos salve, nos sane y nos ayude a vivir confiados.

Gracias por cuidar de mí, de mi familia y por llenarnos de cosas buenas. Te pido que tu amparo se extienda a cada hogar y que en el mundo florezcan la salud, la paz, tus milagros y tu bendición, Amén.


Hacer esta hermosa oración te permitirá acercarte a Dios para pedirle que sea Él cuidando de ti, de tu familia y derramando sobre el mundo una generosa lluvia de salud, bienestar, provisión y esperanza. Dios nos ama y todo va a estar bien.


Pon tu vida y la vida de tus seres queridos en las manos de Dios, pues Él sabrá cuidar de ustedes y bajo su resguardo, ningún mal los podrá alcanzar, Amén.