Te fuiste (Oración por nuestros difuntos)

Señor, solo Tú eres el dueño de la vida; nos concedes la gracia de nacer, siempre con un propósito y del mismo modo nos llamas a tu reino de luz cuando consideras nuestra misión en la tierra ya está cumplida, no antes, ni tampoco después.





Hoy me presento ante Ti con humildad profunda y seguro que mi pedido será escuchado, para implorar por el alma de (nombre del difunto) a quien has llamado a descansar a tu lado. Elevo a Ti esta oración, oh señor, porque solo Tú eres paz incluso en medio de las más fuertes tempestades.

Padre celestial, por favor permite el descanso en el paraíso del alma de quien ya abandonó este plano terrenal y emprendió un viaje al cielo prometido. Tú, que eres un Dios de amor y perdón, por favor exime las faltas que esta persona puedo haber cometido y concédele la gracia de la vida eterna.

Te pido también Señor, por aquellos que hoy lloran la partida de un ser querido. A ellos, abrázalos con tu amor infinito y dales sabiduría para entender lo que está pasando, tranquilidad para mantener la calma en estos momentos difíciles, inteligencia para comprender que la mejor manera de honrar a quien ya ha partido es recordarlo con amor y valentía para que puedan reponerse de la tristeza y continúen adelante con tu compañía y haciendo tu santa voluntad.

Te agradezco padre santo, por escuchar mi clamor, que con tanto fervor elevo, para que en un acto de misericordia le brindes la paz y perdón al alma de quien ya no se encuentra con nosotros y seas Tú guiando los pasos y cada una de las decisiones de quienes, tal como yo, continuamos disfrutando del regalo más maravilloso que nos has entregado: el sublime regalo de la vida, Amén.


Hacer esta oración con fe te permitirá acercarte a Dios para pedir fuerza, sabiduría y tranquilidad para aquellos que atraviesan por el difícil momento de la muerte de un ser querido y la gracia del paraíso para quien abandono este plano terrenal. Esperamos que puedas sentir la obra de esta oración milagrosa en tu vida y la de los tuyos.


Confía, la promesa del Señor es la vida eterna a todo aquel que oye su palabra y sigue sus enseñanzas. Dios mismo es la vida eterna y siempre estaremos unidos en Él.