Oración para el sábado 30 de septiembre.

Amado Dios, comienzo mi día dándote gracias por la vida, por este nuevo amanecer, por mi familia, por el techo que resguarda nuestros sueños y por el pan que cada día Tú pones en nuestra mesa. Gracias Señor por tu amor y tu bendición y gracias por haberme cuidado en todo este mes de septiembre.



Señor, hoy es el último día del mes de septiembre y yo te entrego cada prueba, cada sonrisa, cada alegría, cada semilla que sembré y también cada cosa que logré.

Te pido que te lleves las tristezas y los recuerdos dolorosos, ayúdame a aligerar mi carga y permíteme ser más fuerte y crecer en tu amor, para poder vivir el nuevo mes de octubre con optimismo e ilusión.

Amado Dios, en esta oración también quiero poner en tus manos la vida de mi familia, nuestros sueños y nuestros proyectos. Por favor ilumina nuestra senda, toma nuestra mano y guíanos con bondad.

Protégenos de todo mal y bendícenos con entereza para afrontar cada reto y cada batalla, danos un espíritu valiente para no dejarnos derrumbar ante las adversidades y ayúdanos a crecer cada día en tu amor.

En este nuevo día y en todo el mes de octubre daré lo mejor de mí con una fe inquebrantable y al mismo tiempo dejaré todo en tus manos con la confianza absoluta que solo da tu guía y tu compañía. Señor, te entrego mi vida y también la vida de todas las personas que amo.

Padre celestial, septiembre está llegando a su fin. En este mes tuve victorias, algunas tristezas, pero ante todo muchas lecciones aprendidas que me ayudaron a crecer y ser una mejor persona; Por todo te doy gracias y desde ahora manifiesto con fe y esperanza que octubre será un mes de victorias, triunfos y bendición, Amén.


Hacer esta oración con fe, ilusión y gratitud te permitirá acercarte a Dios y darle gracias por todas las cosas maravillosas que te dio en el mes de septiembre y pedirle que en este nuevo día y en todo el mes de octubre que está por llegar, sea Él bendiciéndote y guiando cada uno de tus pasos.


Agradece a Dios por todo lo bueno que te ha dado y por todas las cosas hermosas que Él te va a dar, pues la gratitud y la fe son la semilla de las grandes bendiciones.