Hermosa oración para el domingo 10 de septiembre.

Amado Dios, en este domingo, día de recogimiento y descanso me acerco hasta Ti con emoción y alegría para darte gracias por las bendiciones que Tú me regalas a diario, gracias porque aun en medio de las pruebas y las tribulaciones, tu amor y tu bondad me permiten continuar y gracias porque cada día de mi vida puedo sentir tu maravillosa presencia soportándome, avivándome y dándome la fuerza y la fe necesarias para seguir adelante.



Señor, te pido que en este domingo que inicia seas Tú esa hermosa luz que ilumine mis pensamientos, que seas también bondad en cada una de mis acciones y sabiduría en todas mis decisiones.

Por favor mira mi vida, mi hogar y la vida de mi familia, rodéanos con tu manto de luz y guía nuestros pasos por caminos ciertos, lejos del enemigo malvado, de las tristezas y de todo mal. Te pido por nuestra salud, nuestro sustento diario, por nuestros sueños y nuestros anhelos.

Por favor sé nuestro amigo, nuestra constante compañía y nuestro protector. Por favor ayúdanos para que nada ni nadie nos robe la paz interior, enséñanos a aceptar el presente, entender, aprender y avanzar hacia el futuro con ilusión y esperanza.

Y al llegar la noche por favor danos un descanso reparador, permítenos dormir plácidamente para así, poder despertar mañana a vivir una nueva semana, que sin duda estará colmada de victorias, nuevos regalos y bendiciones. Oriéntanos, permítenos trabajar con amor y ayúdanos a arar los campos donde crecerá nuestra futura cosecha.

Amado Dios, es domingo y en este día me encomiendo a Ti con toda confianza y de todo corazón. Confío en Ti y sé que si Tú estás a mi lado, entonces no me hará falta nada y mis días serán de regocijo, esperanza, dicha y abundancia, Amén.


Hacer esta hermosa oración te permitirá acercarte a Dios en esta mañana de domingo para darle gracias por todas las bendiciones y regalos que te dio en esta semana que termina, poner en sus manos este nuevo día y la semana que está a punto de llegar.


Confía y vive con alegría, pues Dios escucha tus oraciones y Él las sabe contestar. Tu milagro ya tiene hora y fecha en el calendario, lo mejor aún está por llegar.