Oración del salmo 23 para situaciones difíciles.

Amado Dios, hoy me acerco hasta Ti, con un poco de angustia pero también con un corazón desbordante de esperanza que hoy exclama con devoción: El Señor es mi pastor, nada me falta.




Padre celestial, Tú eres mi noble pastor y mi amoroso guía y aunque la tormenta arrecie y la noche sea muy oscura, de nada habré de temer, pues sé que Tú siempre estás a mi lado dándome la sabiduría, la fuerza y la fe que necesito para poder salir adelante.

Señor, nada me falta si Tú estás conmigo y en prados de hierba fresca me harás descansar; por favor abrázame con tu amor, confórtame si estoy cansado y recuérdame que en mi camino nunca encontraré una prueba que no pueda superar. Por favor se mi agua de vida y de refresco y permíteme seguir sembrando los campos que pronto me darán una abundante cosecha.

Condúceme junto a fuentes tranquilas y llévate mi miedo y mi tristeza, y aunque hoy haya angustia en mi alma, dame el valor para levantarme, mirar al cielo y seguir en el camino que me lleva a alcanzar mis metas y grandes anhelos.



Por favor cúbreme con tu manto y guíame por sendas justas, aleja al lobo disfrazado de oveja, a los enemigos malvados y todo mal y peligro de mi vida.

Te pido también que bendigas mi vida, mi hogar y mi familia y nos permitas disfrutar juntos y en paz y alegría de lo bello que es vivir y de todos los hermosos regalos y dadivas que Tú tienes para nosotros.

Amado Dios, permite que tu amor y bondad nos acompañen todos los días de nuestra existencia, ayúdanos a ser salvos, abundantes y felices y por favor nunca nos abandones, pues cada día que pasa necesitamos más de Ti. El Señor es mi pastor, nada me falta, Amén.


Hacer esta oración con devoción e ilusión te permitirá acercarte a Dios para poner en sus manos tu vida, tu hogar, la vida de tu familia y sus necesidades y anhelos y pedirle que sea Él guiando sus pasos por caminos de paz, dicha, bendición y prosperidad.




Confía y vive con alegría pues nada falta en la vida de aquellos que confían y recurren a Dios, pues su bondad no conoce limite y su obra es perfecta. El Señor es mi pastor, nada me falta.