Oración para el jueves 26 de octubre.

Amado Dios, padre caritativo de infinita bondad, hoy me acerco hasta Ti, lleno de alegría e ilusión para darte gracias, pues el sol asciende por el oriente y nos anuncia la llegada de un nuevo día.




Gracias por todas las hermosas bendiciones con las que Tú colmas mi vida, la vida de mi familia y la vida de mis amigos, gracias por dirigir nuestro andar, por los alimentos, por la salud y por todo lo bueno que siempre nos das.

Gracias también por permitirme ver tus obras y escuchar tu palabra, que es mensaje de fuerza e inspiración. En Ti encuentro todo lo que necesito y sé que a tu lado podré alcanzar todos mis anhelos.

Padre celestial, en tu hermoso corazón pongo mis preocupaciones y las de mis seres queridos, por favor ayúdanos a resolver sabiamente nuestras dificultades, mira nuestra vida y atiende nuestros pedidos.

Por favor abrázanos en la soledad, rodéanos frente al peligro y defiéndenos ante la injusticia. Alegra nuestros corazones en la tristeza y déjanos descansar en Ti cuando nuestras fuerzas parezcan decaer.

Por favor dame sabiduría para mantenernos en el camino correcto, valor para saber afrontar las dificultades, un corazón noble que pueda amar sin medida y un alma generosa que sepa la alegría de compartir y dar sin reparar.

Amado Dios, en esta oración te pido también que multipliques el pan de cada día en los hogares del mundo, que bendigas a quienes atraviesan alguna enfermedad, a los niños maltratados y a todos aquellos que hoy necesitan de Ti.

Señor, gracias por escuchar mi oración y gracias porque Tú eres mi fuerza y mi refugio. Te pido que me acompañes en este nuevo día, que me tomes de la mano, me guíes con amor y me protejas de todo mal. Yo avanzaré con fe, pues si Tú estás a mi lado, de nada habré de temer, Amén.


Hacer esta oración con ilusión, esperanza y alegría te permitirá acercarte a Dios y pedirle que en este nuevo día sea Él guiando tus pasos y llevándote por caminos de victoria. Confía, la gracia de Dios no conoce límite y su amor está contigo en todo instante.


Se feliz, pues Dios siempre escucha tu oración y Él la sabe contestar. Si Dios está contigo, todo ha de estar bien.