Oración para el jueves 21 de septiembre.

Amado Dios, hoy me acerco hasta Ti con un corazón que desborda de ilusión a darte gracias por regalarme un nuevo día de vida, que sin duda estará lleno de luz y hermosas bendiciones. Gracias por haberme dado tu mano cuando sentía que no podía continuar y gracias por aumentar mi fe, abrigarme con tu manto y hacerme sentir que nunca estoy solo.




Amado Dios, qué hermoso es ser tu hijo y disfrutar de tu bondad; sería imposible dudar de tu amor por mí.

Padre amoroso, me dispongo a vivir este nuevo jueves con entusiasmo y fe. En tus amorosas manos dejo mi vida, la vida de mi familia, todos nuestros sueños, nuestras angustias y también nuestras batallas diarias; ayúdanos y danos tu bendición.

Por favor oriéntanos en nuestras actividades de este día, guíanos en cada paso que demos y en cada decisión que debamos tomar, por favor líbranos de todo mal, no nos permitas tropezar, ni caer y si en algún momento las dudas o la desesperación se quisieran apoderar de nuestra alma, ayúdanos a recordar que Tú estás con nosotros, que tus tiempos son perfectos y que tus planes nunca fallan.

Señor, hoy te entregamos nuestra vida, nuestras actividades y nuestros afanes y desde ahora declaramos que este será un día de dicha y prosperidad.

Señor misericordioso, en esta oración también quiero pedirte por aquellas personas que están pasando por algún problema o necesidad. Por favor fortalécelos en sus luchas, dales la fe y la sabiduría necesaria para que puedan salir adelante.

Amado Dios, te doy gracias por tu bondad y misericordia. Gracias por escuchar mi oración y en este instante te entrego mi canasta vacía para que Tú la llenes según lo que necesito. Confío en ti y en tus promesas, te pido que hoy camines conmigo y me guíes con tu luz, Amén.


Hacer esta hermosa oración con fe y devoción te permitirá acercarte a Dios darle gracias por todo su amor y su bondad y pedirle que sea el protegiendo tu vida, la vida de tu familia y guiándolos por sendas de amor, dicha y prosperidad.


Confía, la bondad de Dios no conoce limite y Él será colmando tu vida de regocijo y concediéndote las peticiones sinceras de tu corazón.