Oración para el miércoles 15 de noviembre.

Amado Dios, la oscuridad de la noche ya ha pasado, en este instante amanece y el día florece. Qué hermoso es poder acercarse a Ti, lleno de optimismo y alegría y darte gracias por tu amor, por tu bondad que no conoce límite y por los hermosos regalos con los que Tú colmas mi vida.




Gracias amado Dios por el techo que cobijó mi sueño, por mi familia, por los alimentos que llevas a nuestra mesa y por la ropa que nos viste. Gracias amado Dios, porque aunque no tenemos grandes lujos ni asombrosas riquezas, Tú siempre nos provees de todo e incluso más de lo que necesitamos. Qué hermoso es ser tu hijo y poder disfrutar de tus grandes bendiciones.

Señor, no quiero empezar este nuevo día sin entregarlo a Ti. Por favor cuida mi vida, la vida de mi familia y de mis amigos y guíanos a cada instante. Por favor tómanos de la mano y levántanos en victoria.

Acampánanos durante este miércoles y por favor oriéntanos en cada una de las actividades que tengamos que hacer. Abre aquellas puertas que están cerradas y permite que tengamos la dicha, la salud y la prosperidad que tanto añoramos. Borra de nuestros corazones todo resentimiento, dolor y sé nuestro remanso de paz en los momentos de angustia.

Y al llegar la noche permítenos regresar al hogar, a encontrarnos con las personas que amamos y poder disfrutar juntos de la dicha del deber cumplido. Amado Dios, a Ti sea siempre la honra y la gloria.

Padre celestial, gracias por este nuevo día que nos regalas. En tus manos pongo mi vida, mi día y cada actividad que hoy realice. Por favor líbrame de todo mal, derrama bendiciones sobre mi hogar, mi familia y que tu gracia nos cubra desde al amanecer hasta el anochecer, Amén.


Hacer esta oración con entusiasmo, dicha, fe y esperanza te permitirá acercarte a Dios para darle gracias por todas las bendiciones que Él te entrega día tras día y pedirle que en este nuevo miércoles sea protegiéndote y guiando cada una de tus actividades.


Confía, Dios te ama y Él llenará tu vida de dicha y prosperidad, pues quienes con fe ante Él recurren, siempre hallarán respuesta a sus clamores.