Oración para el sábado 14 de octubre.

Amado Dios, hoy me despierto lleno de dicha y emoción a darte gracias porque un nuevo amanecer ha llegado. Qué hermoso es poder despertar, abrir los ojos y disfrutar de tu maravillosa creación.




Gracias porque tengo un hogar para descansar, porque hay comida en mi mesa, y zapatos en mis pies. Me has dado una bella familia y en cada instante de mi vida puedo sentir tus hermosas bendiciones a mi alrededor.

Señor, en este sábado acudo a Ti para entregarte mis luchas, mis necesidades, mis problemas y también mis ilusiones. Es en Ti donde están mi vida, mi esperanza y mis más grandes victorias, pues yo soy como aquel campo de trigo, que solo bajo tus cuidados puede dar abundante cosecha.

Te ofrezco todos mis pensamientos, palabras y acciones de este día, Permíteme ser un humilde instrumento de tu obra y dame la dicha de compartir mis bendiciones con aquellos que más lo necesitan.

Me pongo en tus manos Señor, y en tus manos también pongo la vida de mi familia y las personas que amo. Por favor cúbrenos con tu hermoso manto de luz y de amor, ilumina nuestro camino y guía nuestros pasos por senderos de dicha, triunfos y milagros.

Nuestros días solo son plenos y felices si Tú estás con nosotros, por favor nunca te apartes de nuestra vida.

Y si en algún momento tuviésemos que enfrentar pruebas o dificultades, te pido que nos des la fuerza y la fe necesarias para seguir adelante, y permítenos comprender que aquello que hoy parece una prueba, muy pronto habrá de convertirse en la base de una gran bendición.

Amado Dios, hoy declaro con amor que este será un día feliz, lleno de dicha y bendiciones, pues Tú estás a mi lado y donde tú estas, nunca falta absolutamente nada, Amén.


Hacer esta oración con fe, ilusión y alegría, te permitirá acercarte a Dios para poner en sus manos este nuevo día y pedirle que te guíe, te ilumine y te proteja con su amor. Dios te ama y Él será colmando tu vida y la vida de tu familia de hermosas bendiciones.


Confía y vive este día con alegría, pues la oración que nace del corazón siempre encuentra respuesta en Dios.