Oración para el sábado 17 de noviembre.

Amado Dios, hoy me presento ante Ti, lleno de esperanza y alegría a darte gracias por cada cosa que Tú haces en mi vida y en la vida de mi familia. Gracias por tu amor, gracias por tu bondad, gracias por tu generosidad, pero ante todo gracias por llenar nuestra vida de paz y bienestar.




Tú conoces lo que es mejor para nosotros; confiamos en tus planes perfectos y por eso, llenos de fe decimos: Padre celestial, que se haga siempre tu maravillosa voluntad.

Amado Dios, hoy quiero poner en tus manos mi vida y la vida de las personas que amo, nuestra salud, nuestros planes y nuestros anhelos.

Por favor tómanos de la mano y guíanos por caminos de bien, de alegría y de prosperidad. Te suplico que habites en nuestros corazones y te lleves todo rencor y toda tristeza.

Y si en algún momento tuviésemos que atravesar por medio de una tormenta o un momento de dificultad, por favor avívanos en la esperanza y no permitas que perdamos nuestra fe.

Danos la sabiduría para tomar buenas decisiones, la fortaleza necesaria para seguir adelante con ilusión y por favor mantente a nuestro lado, iluminando nuestro camino y guiando cada uno de nuestros pasos.

Padre, yo te amo con todas mis fuerzas y confío en tus promesas, por esta razón dejo este nuevo día en tus manos y te pido que a donde yo asista, seas Tú asistiendo conmigo. Por favor abrázame con tu manto de luz y de amor, líbrame de todo mal y no me dejes caer en tentación.

Permite que en mi corazón resplandezca la alegría, la esperanza, el bienestar, la paz y tu bendición; Hoy confiaré más en mí y aceptaré todos los planes que Tú tienes para mi vida, porque Tú eres bueno y siempre llenas mi camino con hermosas bendiciones, Amén.


Hacer esta oración con ilusión y esperanza en la mañana de este nuevo día te permitirá acercarte a Dios para pedirle que sea tu guía y tu amorosa compañía. Confía, Dios te ama y Él será colmando tu vida y la vida de los tuyos con dicha y prosperidad.


Vive este nuevo día con intensidad y alegría, pues todo lo que sube a Dios en forma de oración ha de regresar a la tierra en forma de hermosa bendición.