Hermosa oración para el sábado 2 de septiembre.

Amado Dios, hoy me acerco hasta ti lleno de alegría, porque no cabe duda que día tras día Tú estás en mi vida llenando cada espacio con tu maravillosa presencia y bendiciendo mis pasos al andar. Gracias por todo tu amor y tu bondad, gracias por ser mi guía y mi compañía y gracias porque eres Tú mi generoso proveedor.




Gracias por darme la oportunidad de abrir mis ojos a tu hermosa creación y te pido que en este nuevo día cuides de mí y de mi familia y no permitas que nada malo nos pase. Por favor rodéanos con tu amor y cuídanos en todo momento, permítenos salir victoriosos de cada una de nuestras batallas, danos sanidad y líbranos de toda enfermedad.

Señor, por favor permítenos sentir tu maravillosa presencia en nuestras vidas, camina a nuestro lado, bríndale paz a nuestros corazones y alivio a nuestras almas. En este nuevo día ayúdanos a concretar todos nuestros planes y metas trazadas.

Permítenos también la dicha de ser un instrumento de tu obra y ayudar a aquellos que nos necesitan, pues pocas cosas nos acercan tanto a ti, amado Dios, como auxiliar a nuestros hermanos.

Quiero poner en tus manos este nuevo día, todas mis intenciones y anhelos. Por favor cólmame de entendimiento y sabiduría para hacer cada una de mis tareas de la mejor manera posible.

Te pido también, Padre Celestial, que seas Tú librándome del enemigo y de toda persona que quiera hacerme daño, pues si Tú estás conmigo, nadie podrá levantar su mano contra mí. Y si por algún motivo tuviese que superar alguna prueba, dame la fortaleza para salir adelante y avanzar agradecido por todo lo que Tú me das.

Gracias amado Dios por escuchar mi oración y gracias por este nuevo día, que en tu nombre estará lleno de gozo, alegría amor y prosperidad, Amén.


Hacer esta oración con amor y fe te permitirá acercarte hasta Dios para gradecer cada una de las bendiciones con las que Él colma tu vida y la vida de tu familia y pedirle que sea luz, guía y protección en este nuevo día que empieza.


Confía y espera en su nombre, pues Dios te ama y el te concederá todas las peticiones sinceras y nobles de tu corazón.