Hermosa oración para el jueves 7 de septiembre.

Amado Dios, la mañana anuncia y con ella el día florece, infinitas gracias te doy por este nuevo día que me obsequias. Te pido que todos los seres seamos felices y que recordemos que tener un día maravilloso depende de nuestra fe y de nuestra actitud.




Permítenos recordar que cada situación que se presenta en nuestra vida es una oportunidad e incluso un regalo para refrescar nuestra existencia. Señor, te pido que hoy podamos ver más allá de los problemas y limitaciones y vivamos cada instante con alegría y esperanza.

Por favor enséñame a ser fuerte ante los problemas y a avanzar por la vida seguro y confiado de que en mi camino solo aparecen obstáculos que puedo superar con tu ayuda.

El día de hoy despierto con optimismo, reconozco que vivo en un universo de prosperidad y abundancia ilimitada y en tu maravilloso nombre declaro que voy a obtener todo lo que anhelo.

Amado Dios, junto a ti nadie podrá conmigo, por favor aparta de mi vida a todos aquellos que con sus malas intenciones quieren hacerme daño y por favor acerca el triunfo a mi vida, serás Tú quien me conceda la victoria.

Te pido también amado Dios por el bienestar de mi hogar y de las personas que amo. Te pido que si tenemos alguna caída, nos des la fuerza para levantarnos y si por algún motivo nos faltase la fuerza, recuérdanos que tenemos que levantar la mirada al cielo y recordar que cada prueba que se presenta no es más que una situación para aumentar nuestra fuerza y nuestra fe en ti.

Señor, te pido que la fuerza de tu amor me permita seguir adelante y encontrar aquello que busco. Por favor que hoy se abran todas las puertas y todos los caminos, dame luz en la oscuridad y nunca te apartes de mi vida, Amén.


Hacer esta oración con fe, ilusión y alegría te permitirá acercarte a Dios para pedirle que sea Él quien te bendiga y oriente tu andar y el de las personas que amas. Ten fe y vive confiando; Dios te ama y el cumplirá su palabra en tu vida.


Empieza este día con la confianza queda ser hijo de Dios, pues de su mano y con su bendición, lo mejor está por llegar.