Oración para el sábado 23 de septiembre.

Que hermoso es poder despertar en la mañana y dirigirse a ti, amado Dios, desbordante de dicha y de gratitud, y decirte lleno de alegría: Gracias. Gracias Señor porque me llamaste un día más a disfrutar del bello regalo de vivir y porque aunque no soy millonario, tengo todo lo que necesito, pues Tú eres mi amoroso guía y proveedor. Tengo un hogar, una hermosa familia, tengo salud y hay pan en mi mesa. Por todo te doy gracias.




Padre celestial, hoy pongo mi vida completa delante de Ti y en esta mañana quiero pedirte que por favor perdones todas mis faltas y que limpies mi vida de todas aquellas cosas que no son de tu agrado. Te pido Señor que sea tu sangre la que limpie mis errores y que me renueves con tu santo espíritu, para así, poderte servir en cada uno de mis días.

Señor, también te pido que me des serenidad, comprensión, fuerza y bondad para llevar esta jornada y permite que mi andar sea en maravillosa paz, reflejando la tranquilidad que Tú me das y la armonía infinita que se experimenta estando a tu lado.

Te pido que en este día ilumines mi mente, y me permitas cumplir con mis compromisos de la mejor manera posible. Por favor acompáñame en cada una de las cosas que haga y ayúdeme a tomar las mejores decisiones.

Si Tú estás conmigo nada habré de temer, pues todo lo que se haga delante de tu presencia estará bien hecho y será para tu gloria.

Y una vez llegue la noche, permíteme regresar a mi hogar y encontrarme con las personas que amo, para así, lleno de amor, poder decirte: gracias amado Dios por cuidar de nuestras vidas y por todas las maravillosas bendiciones con que colmas nuestros días.

Amado Dios, Tú eres mi amigo más fiel, gracias por escuchar mi oración y sobre todo, gracias por siempre estar a mi lado, Amén.


Hacer esta hermosa oración te permitirá poner este nuevo día y todo lo que hagas en las manos de Dios y de este modo, que sea Él guiándote, protegiéndote e iluminando tu senda para que siempre avances por el buen camino.


Confía, si Dios está contigo, tus días serán de dicha, bendiciones, triunfos y felicidad, pues su bondad es infinita y sus promesas son eternas.